jueves, 13 de enero de 2011

La Leyenda negra de artigas (1). Sarmiento.


Uno de los que alimentó una visión negativa del General José Artigas fue Domingo Faustino Sarmiento. Este texto sacado de su libro "Facundo" nos muestra el desprecio que muchos señores ostentaron pasados tan solo unos pocos años de la revolución. Artigas despertaba (y despierta) imagenes contradictorias en la gente política de esos tiempos turbulentos, pero no podía despertar indiferencia. Así habla Sarmiento:


"La montonera, tal como apareció en los primeros días de la República bajo las órdenes de Artigas, presentó ya ese carácter de ferocidad brutal y ese espíritu terrorista que al inmortal bandido, al estanciero de Buenos Aires estaba reservado convertir en un sistema de legislación aplicado a la sociedad culta, y presentarlo, en nombre de la América avergonzada, a la contemplación de la Europa. Rosas no ha inventado nada; su talento ha consistido sólo en plagiar a sus antecesores y hacer de los instintos brutales de las masas ignorantes un sistema meditado y coordinado fríamente. La correa de cuero sacada al coronel Maciel y de que Rosas se ha hecho una manea que enseña a los agentes extranjeros, tiene sus antecedentes en Artigas y en los demás caudillos bárbaros, tártaros. La montonera de Artigas enchalecaba a sus enemigos; esto es, los cosía dentro de un retobo de cuero fresco y los dejaba así abandonados en los campos. El lector suplirá todos los horrores de esta muerte lenta.
Tal es el carácter que presenta la montonera desde su aparición; género singular de guerra y enjuiciamiento que sólo tiene antecedentes en los pueblos asiáticos que habitan las llanuras y que no ha debido nunca confundirse con los hábitos, ideas y costumbres de las ciudades argentinas, que eran, como todas las ciudades americanas, una continuación de la Europa y de la España. La montonera sólo puede explicarse examinando la organización íntima de la sociedad de donde procede. Artigas, baqueano, contrabandista, esto es, haciendo la guerra a la sociedad civil, a la ciudad; comandante de campaña por transacción, caudillo de las masas de a caballo, es el mismo tipo que, con ligeras variantes, continúa reproduciéndose en cada comandante de campaña que ha llegado a hacerse caudillo."



Domingo Faustino Sarmiento, Facundo.

De lo que Sarmiento describe como actos barbáricos de castigo y enjuiciamiento no tenemos noticias que Artigas las pusiera en acción. Sarmiento alaba la vida del estanciero de Buenos aires, el cual estaba destinado a dirigir la sociedad rioplatense a la "contemplación de la Europa" civilizada. 


Esta contemplación idolatrica de la Europa es lo que ha entretenido por muchos años a la dirigencia política del Río de la Plata. No hay para ellos ejemplo mas sublime de civilización que la que forjó el europeo. Por supuesto que este discurso fue orquestado muchísimos años antes que estallaran las peores guerras de la historia en suelo Europeo, guerras que hicieron pensar a sus contemporáneos que la razón había muerto, que la locura se había apoderado de la humanidad entera. 


En Europa se estableció con mas fuerza la inquisición. Ahí se dataron los castigos mas absurdos que una persona podía soportar y se vivió el infierno de los campos de concentración. Ver el talento que tuvo Europa para la muerte me hace agradecer haber nacido americano. Gracias al pensamiento de Sarmiento y otros señores de letras, América mató a sus indios, persiguió a sus gauchos y silenció el clamor de los negros bajo el yugo al ser traídos por ellos mismo como mercancías.

Todos los países tenemos héroes ensalzados por los sistemas que deberían ser bajados del Bronce, y otros como Artigas, a los cuales se debe limpiar su memoria. Memoria que personajes eurocentristas como Sarmiento ensuciaron en favor de su civilización. Que la historia se encargue de ellos.