jueves, 30 de diciembre de 2010

Edgardo Mortara. Católico a la fuerza.

¿Quien era Pio Nono?



En el año 1990, cardenales, monseñores y gente de túnica impecable entra a la cripta que guarda los restos mortales del Papa Pio IX. Con el fervor religioso de un creyente ciego declaran que el cuerpo está incorrupto y por lo tanto, ellos están en presencia de un milagro (recordar que para los católicos el hecho de poseer un cuerpo incorrupto es sinónimo de santidad inequívoca). Uno de los presentes, el Monseñor Carlo Liberati, de la congregación para la causa de los santos (la congregación que investiga los pedidos de canonización de cuanto santo muerto realiza un milagro), exclamó: “un momento de profunda e intensa conmoción”. el cuerpo del Papa Pío IX, fallecido en 1878, “está en perfecto estado de conservación”. Pío, que en Roma era universalmente conocido como Pío Nono, reposaba ahora “ con toda la belleza de su humanidad, tal como aparece en el documento fotográfico”.  Se hizo un llamado a visitar el cuerpo en toda Roma, al cual acudieron los romanos "para admirar el hermoso rostro sonriente del pontífice en su sueño eterno".

Por supuesto empezarían los largos tramites de canonización, no sería fácil. Pero no era culpa de la burocracia vaticana, el cielo está muy ocupado con los pedidos de canonización de todo el mundo, no da abasto. El milagro del cuerpo sonriente se parece a un milagro que hace poco salió en la prensa de mi pueblo: Una mujer, al mover su refrigerador para limpiar debajo, vio para sorpresa suya, la cara de Jesucristo. Era una mancha con la exacta facción del Salvador (creo que un poco mas gordito). Y esa fue la razón de porqué la señora no limpió mas esa mancha. 
En las fotos que pondré del cuerpo de Pio IX no se ven, la sonrisa, ni la incorrupción. El creyente muchas veces ve lo que quiere ver.








                           Pero el debate de su canonización no gira en torno a su cuerpo y su supuesta conservación milagrosa, sino en quién fue este señor mientras vivió y fue el soberano de la Iglesia Católica. hacemos un poco de historia: Pio IX (o Pio Nono en italiano) fue el último Papa-Rey de la iglesia católica. Sabemos que los papas tienen una larga lista de títulos y cualidades otorgada por la tradición a la hora de su exaltación al trono de San Pedro, y uno de los tantos que poseía pio IX era ser soberano de los territorios pontificios, la heredad que poseía la iglesia en Italia como parte de su política de "Poder temporal". El poder temporal fue una doctrina de la iglesia a la cual se le dio poder legal en base a un documento apocrifo: "la Donacion de Constantino". En el "documento" el emperador que tanto beneplácito había tenido con los cristianos del siglo IV, había dejado reservado para la iglesia, ser la sucesora del Imperio Romano, o por lo menos ostentar territorios como si fuera un reino terrenal mas (este será tema de otro post). 

Pio IX veía venir una amenaza terrible sobre los territorios pontificios, la unificación italiana estaba sobre Roma reclamando a "la Ciudad Eterna" como capital de un estado laico y a la manera de los grandes estados europeos de su época. En resumen, el papa debió quedar como prisionero en su castillo del Vaticano viendo de lejos el reparto, como su precioso territorio era confiscado para el nuevo estado de Italia. Pio IX tuvo el papado mas longevo de todos, y el mas complicado. Por lo que he contado hasta ahora, y si usted, querido lector no conocía la historia de este señor, parecería que el personaje citado hoy es una víctima del mundo secular de su época. Pero el debate que deseo alentar hoy, (a manera de no dejar este señor impune) es el capítulo donde Pio IX se convierte en un secuestrador.


El secuestro.

"Todo comenzó (recuerda Elena Mortara,cuya bisabuela paterna era la hermana del niño desafortunado) en Bolonia, parte de los Estados Pontificios, en la tarde del 23 de junio 1858 Dos policías se presentaron inesperadamente en la casa de los esposos Mortara, Judios, para advertir que el representante del Santo Oficio en la ciudad, el inquisidor Pier Gaetano Feletti, fraile dominico, había dado órdenes para llevarse a Edgardo (el sexto de ocho hijos), que tenía seis años. la razón era que el pequeño, como se vio después de los próximos días, había sido secretamente bautizado por Anna (Nina) Morisi, una chica que estaba en el servicio de campo boloñés de Mortara. De hecho, este bautismo se realizó tal vez a la edad de dos años , Edgardo tenía fiebre alta y la muchacha, temiendo que fuera a morir, sin que sus padres supieran bautizó el niño, y luego lo hizo público. El padre Feletti ("por orden de Roma", como  lo dijo más tarde) decretó que el niño, ahora bautizado en la Iglesia católica, fuera tomado de sus padres en medio de la desesperación de la familia. El 24 de junio, Edgar fue llevado por la policía y enviado a Roma, donde fue alojado en la Casa de los catecúmenos, para finalmente recibir la educación cristiana que, según la Iglesia , era debida a él."

El "KI" de esta resolución vaticana se debe a una doctrina católica llamada "bautismo infantil", donde el niño es bautizado "para entrar a la familia de Dios" y así estar cobijados por el seno de la iglesia. Si el niño muere sin ser bautizado su alma irá al limbo (un lugar inventado por la tradición para resolver un problema planteado por la falta de lectura de las Sagradas Escrituras). Recordemos tambien que esa doctrina del Limbo fue abolida hace poco (que trabajo les dio pasar todas las almas de los niños que estaban ahí a otro lugar).

Aunque es posible que Pío no fuera promotor de este acto, lo aceptó de todo corazón, como también lo hizo el pobre Edgardo en su resignación (recuerden que tenía seis añitos).
En sus memorias, Edgardo cuenta que "como un buen padre, Pío jugaba conmigo. Me ocultaba bajo su capa roja y preguntaba: ¿Dónde está el niño ? ". Luego abría la capa, y decía a los presentes: " i Aquí está ! ". Su educación cristiana fue muy cercana al círculo papal y mas adelante Edgardo fue ordenado sacerdote y dio charlas sobre su milagro de conversión al catolicismo.
En su adolescencia, Edgardo tuvo la oportunidad de volver con su familia. Pero el daño ya estaba hecho. Era un completo extraño para su familia, las costumbres judías no iban con el, es entonces cuando regresa a Roma y se ordena sacerdote.

Para asombro de Pío, el rapto de Edgardo se convirtió en escándalo internacional, un foco de ambivalencia mundial con respecto a la Iglesia.

The New York Times publicó durante un mes 20 artículos sobre el tema.

El New York Herald calificó de "colosal"  el interés que despertó este asunto. La respuesta del Pontífice determinó su modo de hacer durante los siguientes 20 años.

 "Los diarios pueden escribir lo que quieran. Me tiene sin cuidado lo que digan por ahí " dijo a una delegación judía. 

"Pero a pesar de las protestas internacionales, la presión política y la lucha persistente de la familia que se extendió por todos los años siguientes, la negativa del Papa de devolver el niño se mostró inflexible. Preguntado por el embajador del reino de Nápoles, De Martino , Pío IX dijo: "Vi como mi deber hacerlo, y yo me habría cortado las manos en lugar de darlo por perdido". Para entender las razones dadas por el Vaticano (estúpidas razones si me permiten la expresión) , es útil citar extractos de las respuestas que el secretario de Estado, el cardenal Giacomo Antonelli, enviado a la nunciatura apostólica en respuesta a un memorándum presentado por los Mortara: "Los padres de un niño separado a la Divina Gracia, aumentaron aún mas las peticiones y demandas hasta el trono del augusto Santo Padre, con objeto de conseguir que el niño que ya está situado en la Iglesia, disfrutando de la libertad de los hijos de Dios por Sangre de Jesucristo, sea devuelto a la fe judía. Ahora, sin embargo, los padres se presentan a Su Santidad no sólo con la apariencia de los suplicantes humildes, pero con la audacia de los que creen oprimidos por un acto arbitrario.". 



En la investigación que "la Congregación de la Causa de los Santos", realizó para la beatificación de Pio IX, justifica el caso Mortara diciendo:

Por lo que se refiere al caso de 
Edgardo Mortara, monseñor Liberati subraya 

que «lo que nadie quiere recordar nunca es que, una vez que se hizo 

adolescente, se le dio la libertad a Edgardo Mortara para regresar a su 
casa. Permaneció durante un mes con sus padres, pero después decidió 

quedarse en Roma y hacerse sacerdote. Y cuando ya era sacerdote se 
reconcilió con sus padres. De hecho, Edgardo Mortara fue uno de los 
primeros testigos que declararon a favor de la beatificación de Pío IX, 
deponiendo en el proceso canónico».


Edgardo ya sacerdote junto a sus padres.

Este es solo un aspecto de la vida de un niño inocente, un Papa poco contemplativo y mas digno de que su cuerpo sea arrojado al Tiber (como muchos liberales intentaron hacer el día de su muerte), que ser canonizado. Y la historia de una familia desgarrada en su mas profunda unidad, la vida de sus hijos y su religión.

2 comentarios:

Eruntale dijo...

Qué interesante historia... las cosas extrañas que se hacen en nombre de la "religión"...

Anónimo dijo...

Muy impresionante testimonio de lo que la iglesia en toda su facultad hace, y que por siglos no tiene quien le haga un juicio... Solo Dios lo hará...!!!