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miércoles, 6 de abril de 2011

La Mona Lisa ya no es un misterio... que lástima.

El autor: llegó a pensarse que el retrato era él mismo.


Un grupo de académicos alemanes de la Universidad de Heidelberg cree haber solucionado el enigma, de siglos de antigüedad, que hay detrás de la identidad de la Mona Lisa en el celebre retrato de Leonardo da Vinci, que se encuentra expuesto en el museo del Louvre de París.

Ahora, los expertos de Heidelberg aseguran que unas notas apuntadas por el conocido del autor y trabajador del Ayuntamiento de Florencia Agostino Vespucci en los márgenes de un libro, en octubre del año 1503, confirman de una vez por todas que Lisa del Giocondo es la modelo de uno de los retratos más populares del mundo.



Lisa Gherardini, mujer del mercader Giocondo.

Muchos historiadores han barajado la posibilidad de que la sonriente mujer sea la amante de Da Vinci, su madre o el propio artista. Sin embargo, el estudio de los académicos alemanes concuerda con la hipótesis más aceptada hasta la fecha, que afirma que la modelo del cuadro fue Lisa Gherardini, la mujer del poderoso mercader de Florencia Francesco del Giocondo.

El descubrimiento que realizó hace dos años el doctor Armin Schlechter, un experto en manuscritos, despeja "todas las dudas" sobre la identidad de la Mona Lisa y aclara las "escasas pruebas" de los documentos del siglo XVI, que dejaban "muchas posibilidades" abiertas a la interpretación, según un comunicado emitido por la biblioteca de la Universidad alemana.

En las notas que Vespucci anotó en su libro sobre el orador romano Cicerón, comparaba a Leonardo con el artista de la antigua Grecia Apeles y relataba que el pintor florentino estaba realizando tres cuadros a la vez, uno de los cuales sería 'La Gioconda', que significa feliz o alegre, además de sugerir el sobrenombre de la supuesta modelo.


La primera referencia sobre la mujer del mercader

Los expertos ya habían fechado el cuadro en la misma época, por lo que ahora aseguran que el descubrimiento de Heidelberg es un gran paso adelante, ya que es la primera mención oficial que hace referencia a la mujer del mercader.

El historiador de arte de la Universidad de Leipzig Frank Zoellner afirmó que "no hay ninguna razón para que persistan las dudas sobre la existencia de otra mujer" y que todos los libros escritos acerca del enigma de la identidad de la mujer, "eran innecesarios".

El comunicado de la biblioteca de la Universidad de Heidelberg explicó que la primera identidad con la que se vinculó a la Mona Lisa la propuso Giorgio Vasari, un funcionario italiano, en torno a 1550, aunque ya existían dudas de la fiabilidad de este personaje, que hizo su afirmación medio siglo después de que fuera pintado el cuadro.

A pesar de que el descubrimiento ya se había publicado en el catálogo de la biblioteca poco después de producirse, había recibido muy poca atención hasta que un periodista decidió registrarlo.


El País. Madrid

Intentan confirmar la identidad de "La Monna Lisa"




Misterios seculares, arqueólogos cazadores de tumbas, papiros amarillentos perdidos en bibliotecas lejanas, pruebas de ADN y de carbón radiactivo. Los ingredientes parecen adecuados para hilvanar una trama a lo Dan Brown. Pero no se trata de ninguna novela, sino de la realidad: en Florencia arranca la búsqueda del sepulcro de la Gioconda, la mujer de la sonrisa enigmática que a principios del siglo XVI posó para Leonardo da Vinci y quedó representada en el lienzo más representativo del genio renacentista. Un equipo de geólogos, antropólogos e historiadores del arte, todos reunidos bajo el altisonante Comité nacional para la valorización de los Bienes históricos, culturales y ambientales, comenzará el próximo 27 de abril de 2011 los trabajos de exhumación de los restos de Lisa Gherardini del Giocondo, considerada la modelo de la obra conservada en el Louvre de París.



Isabella D'Este




En el tiempo, han florecido hipótesis bastante fantasiosas sobre quién fuese la gentil doncella protagonista a su pesar del retrato más famoso, analizado y viviseccionado de siempre: hubo quienes pensaban reconocer el rostro de Isabel d'Este, que, según los documentos de la época, había pedido con insistencia un retrato al Maestro. Otros estaban convencidos de que se trataba de una tal Gualanda, amante de Giuliano de'Medici, entonces Señor de la ciudad. Otros -más maliciosos- difundieron la creencia de que la Mona Lisa fuera el mismo Leonardo disfrazado de mujer, en una velada alusión a su homosexualidad. Se trata de especulaciones posteriores, que hasta ahora parecen infundadas. Los más fiables, por supuesto, son los testigos contemporáneos al pintor e inventor florentino, como Giorgio Vasari(1511-1574), pintor, arquitecto, historiador del arte de renombre e inigualable insider de aquel vivero cultural que fue la Florencia renacentista.

Vasari, en sus biografías de los artistas escritas a mediados del siglo XVI, cuenta que Leonardo sudó la gota gorda durante cuatro años (1503-1506) pintando un retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, delfín de una de las más importantes familias florentinas, enriquecida con el comercio de seda entre Italia y Francia. El autor conocía y frecuentaba personalmente la casa de Gherardini y su atribución no debería dejar lugar a duda.

Por si no fuera bastante, en 2009, se encontró en Heidelberg (Alemania) un incunable firmado por un tal Agostino Vespucci, colaborador de Machiavelo, que se había anotado la misma versión: Leonardo, cual nuevo Apeles, pintó el rostro de Lisa del Giocondo".

Esta Mona Lisa (es decir, Doña Lisa) había nacido en 1479 y en 1538, tras la muerte del marido, se encerró en el convento de Santa Úrsula, a dos pasos de su casa. Allí murió al cabo de cuatro años y es probable que allí mismo fuera enterrada. Por eso, la tarea de búsqueda empezará en el antiguo convento, donde un reciente reconocimiento con técnicas de georradar ha permitido localizar una cripta escondida bajo una de sus dos iglesias, lugar en el que se cree que podrían hallarse sepulturas del siglo XVI, entre ellas la de Lisa Gherardini. Los investigadores italianos pretenden así realizar las pruebas de ADN a los cuerpos que encuentren, para después contrastarlas con las de los restos de dos hijos de la Gioconda que se encuentran sepultados en la iglesia de la Santísima Anunciación de Florencia. El hallazgo afortunado sería el del cráneo de la mujer: de esa forma, el equipo podría reconstruir su rostro y trazar un modelo tridimensional, como aquello, por ejemplo, de Tutankhamon.

Uno de los cold cases más intrigantes de la historia del arte, la identidad de la Monna Lisa, estaría entonces a punto de solucionarse. Tras el cristal del museo parisino y en las miles de reproducciones en libros y camisetas, ¿seguirá su sonrisa provocando la misma fascinación cautivadora e inexplicable? ¿O, al revés, aclarar el misterio, otorgarle un nombre y un apellido cierto, humanizarla, va a banalizar su poder secular? Quizás a veces sea mejor no saberlo todo.


Fuente: El Pais. Madrid